La unión que nació de la triple discriminación
A principios del año 2005, muchas mujeres migrantes esperábamos la ansiada regularización de nuestra situación administrativa y poder obtener nuestra anhelada primera tarjeta de residencia y trabajo. Este era el primer paso para poder imaginar un mejor porvenir y cumplir los objetivos y la razón de ser de nuestro proyecto migratorio en España. A través de las reuniones informativas de diferentes entidades fuimos aprendiendo un poco más sobre esta situación.
Descubrimos que a la vulneración de derechos que implica está en situación administrativa irregular se sumaba la legislación laboral del trabajo del hogar y los cuidados.El Real Decreto 1424/1985 representaba una normativa arcaica, obsoleta y profundamente injusta. Aunque en su momento supuso un pequeño avance, seguía condenando al sector a la invisibilidad y a la vulneración sistemática de derechos. Frente a esa realidad —y ante la impotencia de sentirnos relegadas por la triple opresión de ser mujeres, migrantes y trabajadoras del hogar— decidimos organizarnos. Boca a boca y a pie de calle, fuimos tejiendo redes, sumando voces y creciendo hasta convertirnos en un colectivo cada vez más fuerte.
Caminar juntas nos ayudó a sentirnos más fuertes. Gracias a estos espacios compartidos y a la orientación de distintas entidades, aunamos ideas, compromisos y criterios para crear lo que en 2008 se constituyó formalmente como Servicio Doméstico Activo (SEDOAC). La asociación nació de estos encuentros informales, que eran una oportunidad para conocer a otras mujeres y tejer redes en un contexto de jornadas extensivas, precariedad laboral y escaso tiempo libre. De ahí surgió la necesidad de contar con un espacio propio donde poder desarrollar plenamente sus iniciativas y proyectos. Así nació SEDOAC, con personería jurídica, integrada por trabajadoras del hogar y los cuidados de diferentes nacionalidades y con la intención de ser un espacio de encuentro y politización. Como asociación, sus objetivos pasan por cuatro ámbitos: el empoderamiento y defensa de los derechos de las trabajadoras, la sensibilización para acabar con la explotación y la discriminación, el trabajo en red y desarrollo de actividades dirigidas a los colectivos más desfavorecidos y la incidencia política.
Nuestros comienzos: de la discriminación a la organización
Todo empezó en 2005, cuando muchas mujeres migrantes esperábamos con esperanza la regularización de nuestra situación administrativa. Obtener la primera tarjeta de residencia y trabajo no era solo un trámite: era la puerta a un futuro mejor, a cumplir los sueños que nos habían traído a España.
En ese contexto, empezamos a asistir a reuniones informativas organizadas por distintas entidades. Fue allí donde tomamos conciencia de algo más profundo: la discriminación no era solo administrativa, también era legal y estructural. La normativa que regulaba el trabajo del hogar —el Real Decreto 1424/1985— era obsoleta, incompleta y profundamente injusta. Nos mantenía invisibles, sin derechos básicos ni protección laboral.
Además, nos enfrentábamos a una triple discriminación: por ser mujeres, migrantes y trabajadoras del hogar. Esa realidad nos dolía, pero también nos unió. Conversando entre compañeras, apoyándonos en la calle y en los espacios de encuentro, empezamos a organizarnos.
Así nació SEDOAC, primero como una red informal de mujeres que compartían información, estrategias y apoyo mutuo, y más tarde, en 2008, como una asociación legalmente constituida: Servicio Doméstico Activo. Desde el principio, tuvimos claro que necesitábamos un espacio propio. Un lugar donde poder formarnos, encontrarnos y transformar nuestras vivencias en fuerza colectiva y acción política.
SEDOAC se fundó con un propósito claro:
- Empoderar a las trabajadoras del hogar y los cuidados.
- Defender nuestros derechos laborales y humanos.
- Sensibilizar para acabar con la explotación y la discriminación.
- Tejer redes con otras organizaciones y generar incidencia política.
Hoy seguimos caminando juntas, con más fuerza, más experiencia y el mismo objetivo: que el trabajo de hogar y cuidados sea reconocido, valorado y dignificado.

